agosto 15, 2018

Miguel Perotti: “La app permite una interacción entre el producto y el alumno, que va a estar más inmerso en la actividad que realiza”

Miguel Perotti

Miguel Perotti tiene el premio a la mejor app preescolar educativa para tablet otorgados en los Kidscreen Awards 2017, que reconocen anualmente las mejores producciones infantiles para televisión y medios digitales a nivel internacional. Se trata de Pocoyo Playset: Let’s Move, una app para ayudar a los niños a explorar y conocer los movimientos de su cuerpo a través de una amplia variedad de juegos y actividades. La app es una de las 15 apps que dan forma al proyecto Pocoyo Playset, desarrollado por la productora española Zinkia en colaboración con la organización norteamericana HITN (The Hispanic Information and Telecommunications Network). El responsable del Departamento de Interactivos, Miguel Perotti, nos da más detalles de su funcionamiento.

¿Cómo surgió la idea de crear esta aplicación para niños?

Todo parte en 2012, cuando el Gobierno de EEUU, a través de HITN, se pone en contacto con Zinkia por el interés que tiene Pocoyó como marca preescolar orientada a un público infantil y que, además, tiene un aporte en valores más allá del puro entretenimiento. Vio en Pocoyó un candidato ideal para llevar temas educativos interactivos a las aulas, ya que el objetivo era destinar recursos para que los niños hispanos no quedaran rezagados en las aulas por falta de conocimiento del idioma inglés. Finalmente se aprueba este producto Playset, que consiste en 15 aplicaciones educativas, y también en 15 sets de materiales transmedia.

¿Qué impacto ha tenido en nuestro país?

Ha tenido un impacto positivo. Ha sido destacada a nivel mundial en Google Play y tiene una valoración por parte de los usuarios que está por encima de las cuatro estrellas, lo cual es un muy buen indicador. Sí que es cierto que es un producto marcadamente educativo. No es una aplicación del estilo de Angry Birds en la que los niños puedan estar entretenidos sin necesidad de estar acompañados. En el caso de Pocoyo Playset, al ser un producto educativo, los padres o los profesores tienen que estar junto a los niños, interactuando con ellos. Esto hace que el volumen de descargas no sea tan alto como en el caso de las aplicaciones lúdicas, que a priori resultan mucho más atractivas.

¿De qué forma puede ser útil para el maestro de Educación Infantil?

Lo más importante es el medio, ya que el contenido lo podemos encontrar en un libro físico o se puede explicar de forma verbal o con ayuda de una pizarra. Pero este medio permite una interacción entre el producto y el alumno, lo que va a hacer que esté más inmerso en la actividad que está realizando, con lo cual estará más concentrado, se abstraerá más del mundo exterior y será más fácil que se produzca el aprendizaje. De esa forma el profesor consigue despertar la atención de los niños de una forma inmediata, y mucho más con personajes como Pocoyó, ya que los tonos de los colores, las formas redondeadas, el movimiento, ese fondo blanco que hace que la atención se centre sobre todo en los personajes, la falta de diálogos y el predominio de la mímica, todo esto capta enseguida la atención de los niños.

¿Sirve entonces a la hora de explicar un contenido y no solo como ejercicio tras la explicación?

Efectivamente. Piensa que una aplicación de Pocoyo Playset prácticamente contiene a su vez cinco aplicaciones. Cada una de ellas abarca mucho contenido. Se utiliza mímica para explicar conceptos, se refuerza el vocabulario aprendido, otras tienen canciones o cuentos. Por eso pueden servir al profesor en el momento de explicar cualquier contenido.

¿Cómo debe utilizarse en casa?

La interacción adecuada sería con la supervisión del padre y dando soporte cuando el hijo lo necesite. Hay algunas actividades que tienen un aporte creativo, donde se van creando ilustraciones con pegatinas, y el niño tiene que poner el fondo, los personajes con su propias animaciones, elementos decorativos… Esos apartados los pueden realizar los padres con sus hijos, o pueden hacer una estampa de su día a día, o dibujar su casa o su familia, y hacer actividades conjuntas entre ellos. Por tanto, se puede aprovechar la aplicación para algo más que aprender y reforzar los lazos.

¿Qué la diferencia de otras aplicaciones similares dirigidas a esa misma franja de edad?

Mayormente, el enorme esfuerzo en el desarrollo de la aplicación por parte de todo el equipo de Zinkia. En estas 15 aplicaciones hay horas y horas de animación de Pocoyó, que sirven para que, por un lado, los niños estén más atentos, se diviertan más, se pueda ilustrar una explicación de una manera visual mucho más eficaz y más atractiva; pero también es una aplicación cuyo desarrollo se hizo en base a unas directrices educativas que venían de EEUU y que han sido revisadas por educadores y pedagogos norteamericanos, lo que le da una sello de calidad que quizá otras aplicaciones no tengan. A eso le sumamos que el elemento conductor es Pocoyó, un personaje conocido y que gusta a los niños.

¿Cómo pueden cambiar las aplicaciones la forma de enseñanza?

Las aplicaciones hacen que las sesiones educativas sean más interactivas y también más participativas. En el momento en que los niños ven que pueden tomar decisiones y que sus decisiones se muestran, van a estar más interesados en la actividad que están llevando a cabo. Al final, las aplicaciones guardan muchos elementos en común con los videojuegos, en los que hay que tomar una serie de decisiones, en las que hay que hacer un juicio de valor previo y que tienen unas consecuencias. Por tanto, al final aprendes de todas esas decisiones que hayas tomado. En este sentido las aplicaciones y los videojuegos nos sirven para aprender de nuestros errores.

¿Ves algún inconveniente que debería de solucionarse?

Como en todo, tiene que haber un equilibrio. No podemos pecar de dejar todo en manos de los dispositivos táctiles, de las aplicaciones, de los videojuegos, de la gamificación… Tan malo sería que los niños estuvieran siempre pegados a una pantalla como que no tuvieran ningún tipo de habilidad o competencia digital. Es el educador el que tiene que conseguir ese equilibrio sopesando y estableciendo un tiempo para que el niño juegue y otro tiempo para que lea o use los dispositivos electrónicos.

Por Adrián Arcos.

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