junio 27, 2017

La presión sonora en las aulas por Diego Vergara Rodríguez y Pablo Leguey Jiménez. Universidad Católica de Ávila.

Las aulas en las que se imparten las clases de Secundaria suelen estar ubicadas en edificios antiguos, por lo que éstas están adaptadas a metodologías tradicionales (clase magistral). Incluso existen casos en los que la docencia se lleva a cabo en centros rehabilitados, que ni siquiera se diseñaron inicialmente como centros educativos, por lo que sus propiedades acústicas pueden ser poco apropiadas para una actividad formativa.

De esta forma, la adaptación de las aulas a las nuevas metodologías de carácter grupal (aprendizaje cooperativo, aprendizaje basado en proyectos, etc.) supone un aspecto interesante a investigar. En esta línea de trabajo, los autores de esta comunicación han analizado diversos factores acústicos durante el desarrollo académico tanto de una clase magistral como de una clase grupal, llegando a una serie de conclusiones interesantes para el sector educativo:

  • Los valores de presión sonora alcanzados en el aula (entre 65−70 dBA para una clase magistral y 77−84 dBA para una clase basada en actividades grupales) no llegan a afectar a la audición según el RD 286/2006 de 10 de marzo, pero en el caso de metodologías de carácter grupal se alcanzan situaciones próximas a aquella que exige medidas de mejora.
  • En el caso de la clase magistral, los valores alcanzados en una conversación cruzada (o con varios alumnos interviniendo al mismo tiempo) implican que, para establecer la comunicación, se deba realizar un esfuerzo vocal elevado.
  • Acorde al método SIL (speech interference level), el esfuerzo vocal que deben realizar los alumnos en las clases grupales para hablar entre sí es clasificado como elevado o alto, lo que dificulta que puedan mantener una conversación fluida y no se favorezca una sensación de confort.
  • Por otra parte, acorde a estudios relacionados con el índice de ruido en oficinas (IRO), el 25% de las personas se encuentran insatisfechas con un IRO cercano a 60 (adimensional), aumentando al 50% cuando se alcanza un valor de 72. Estos son precisamente los valores encontrados durante el desarrollo de actividades grupales con estudiantes de Secundaria (entre 58 y 71), lo que sugiere que existirá un alto grado de alumnos insatisfechos en el aula simplemente por la existencia de un ambiente con altos niveles de presión sonora.

Adaptación de las aulas

Estos resultados hacen reflexionar hasta qué punto están adaptadas las aulas para poder ejercer la actividad docente en un ambiente de confort, y explican por qué los problemas de salud relacionados con la garganta (faringitis, laringitis, rinofaringitis, etc.) y la voz (afonías, disfonías, etc.) llegan a alcanzar más de un tercio de las bajas médicas de los profesionales del sector educativo.

Además, acorde a los resultados, no solo los docentes pueden verse afectados por la alta presión sonora en las aulas, sino también los discentes, que pueden estar desmotivados durante su actividad escolar por la dificultad para realizar determinadas tareas cognitivas en ese ambiente de ruido.

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