junio 25, 2018

José Luis Navarro: “Una experiencia inmersiva es el medio más eficaz para alcanzar un aprendizaje mucho más profundo e instantáneo”

Entrevista Jose Luis Navarro

José Luis Navarro es CEO y socio fundador de InMediaStudio, empresa pionera en nuestro país en todo el ámbito de la realidad virtual. Junto con su equipo, ha desarrollado el proyecto Level5, un ecosistema de creación y distribución de contenidos en la nube que permite a los propios profesores generar, de forma muy sencilla, materiales inmersivos y altamente personalizados para sus clases.

De forma general, ¿para qué sirve la realidad virtual en las aulas?

Es un nuevo medio que sirve para que alumnos y profesores sean capaces de vivir una experiencia educativa diferente y trasladarse a espacios que de otra forma sería inviable hacerlo. No solo se puede experimentar el teletransporte, visitando por ejemplo el templo egipcio de Lúxor, sino que se puede analizar un corazón y seccionarlo en tiempo real. Eso no se podía hacer antes, no había forma humana de ver un motor en funcionamiento, de meternos dentro de ese motor o de trasladarte a otro lugar del mundo en ese momento y en tiempo real.

¿Qué diferencias existen con el aprendizaje tradicional?

El ser humano tiene una forma de aprender natural mucho más vinculada a la vista, al tacto y al oído. Eso hace que una experiencia inmersiva como la que ofrece la realidad virtual se convierta en el medio más eficiente para alcanzar un aprendizaje más profundo y, además, mucho más instantáneo que el sistema de lectura. Una persona puede estar explicándote algo y tú, en ese momento, estar distraído; pero, sin embargo, si yo te pongo a tocar o experimentar algo, estás aprendiendo ya simplemente por la parte de interacción, y eso no ocurre cuando lees o cuando escuchas un discurso.

En una pizarra digital o en las tablets los alumnos ya pueden ver vídeos de un corazón por dentro o de otras partes del mundo. ¿Esto es un paso más?

Más que un paso más, es una forma mucho más natural de hacer las cosas. Cuando yo pongo un vídeo de un corazón, estamos utilizando otra vez el sistema de lanzar un contenido dentro de un frame, mientras el alumno sigue en el mismo entorno. No lo está trasladando al contenido de forma natural. Por eso yo insisto en algo que es fundamental; si esto no lo has probado, es muy difícil de entender. La tecnología por sí sola es incluso incómoda: las gafas son grandes, pesan, te marean, nadie puede decirte que es algo maravilloso y perfecto. Por eso, desde el punto de vista metodológico, solo utilizándola y poniéndola en marcha es cuando se entiende.

¿Puede llegar a sustituir la realidad virtual al libro o al aprendizaje tradicional?

Las tecnologías inmersivas te permiten crear experiencias educativas que, por definición, son mucho más ricas que un contenido de una página de un libro. ¿Esto supone ir en contra de una cosa u otra? No, simplemente es otra forma de hacer las cosas, con el mismo fin, que es adquirir no solo conocimientos sino también habilidades. Está claro que el ser humano es capaz de aprender de forma natural con el tacto, la vista y el oído, y de hecho cuando somos pequeños no es que aprendamos más deprisa, sino que no tenemos el ruido del lenguaje o la confusión de otras formas de comunicación que condicionan nuestra forma de adquirir esos conocimientos. Esto es un nuevo medio que cobrará sentido en manos de educadores y creadores de contenidos.

¿Qué beneficios tiene para los alumnos?

Es el método más natural de aprendizaje, y eso tiene como consecuencia que aprendemos de forma mucho más profunda. El contenido que interiorizamos será mucho mayor si vivimos una experiencia vital, porque el ser humano la adopta mejor, ya sea buena o mala. Por ejemplo, el día del atentado a las Torres Gemelas, yo creo que todo el mundo sabe lo que estaba haciendo en ese momento, porque fue un shock tan grande y se vivió de forma tan intensa que todo el mundo recuerda esa experiencia. Por eso lo experiencial se recuerda más y se adopta mejor. Y esta tecnología, en comparación con otras, es mucho más afín a esa forma de aprender.

¿Y realmente es viable para los colegios, tanto económicamente como por los problemas técnicos que se puedan generar?

Tiene muchos inconvenientes por ahora. El problema es que aquellos que están creando software y hardware dentro de estos entornos van a una velocidad diferente a los que estamos creando contenidos. En el momento en el que ambas partes nos sincronicemos todo será más fácil y el precio será más asequible. Aunque hay que tener en cuenta que ya se está notando, la distancia es cada vez menor y empieza a haber productos de una calidad excepcional a mejores precios.

¿Queda todavía lejos el momento en que esta tecnología sea adoptada por la mayoría de los colegios?

Yo creo que para el 2020 puede haber sido adoptada por un número importante de colegios, editoriales y publicadores, y entonces entrará dentro de un precio razonable de uso. De todas formas, creo que hay un reto, que consiste en empujar a los creadores de contenido a pensar de forma diferente, a establecer que de repente ya no tenemos un frame, una página a través de la cual podemos asomarnos al mundo, sino que ya disponemos de un espacio físico con el cual podemos interactuar, y que cuanto más se parezca a la realidad, más fácil será de entenderlo, adoptarlo y utilizarlo.

¿Cómo cambia la configuración del aula actual?

El aula real tiene unas limitaciones físicas, locales y de recursos. Yo puedo hacer un laboratorio virtual y se lo vendo a 1.000 colegios, y ellos pueden costearlo. Si yo hago 1.000 laboratorios físicos no me lo pueden pagar, porque el propio laboratorio es extraordinariamente caro. Ahí es donde está el hueco de ir creando soluciones educativas a un precio asequible. Es complicado llevarse a los alumnos al Templo de Lúxor, pero con la realidad virtual se puede visitar desde el aula y ver toda su grandeza. Con una foto o un vídeo es imposible saber lo grande que era realmente. De hecho, nuestra frase es que replicamos y amplificamos la vida. Y eso es lo que hacemos. Encima de una clase podemos hacer que esté el templo de Lúxor y ese es el camino que esta tecnología nos está permitiendo. Y al frente de todo esto lo que necesitamos son profesores de mente abierta.

Por Adrián Arcos

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