octubre 21, 2017

‘Flipped classroom': La apuesta por cambiar los roles dándole la vuelta a la clase

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Afortunadamente tenemos la suerte de contar cada vez con más profesores inquietos, con ganas de cambiar la escuela, sus clases y la Educación”. Para Raúl Santiago, de ellos depende el éxito de la flipped classroom –o clase invertida, como se conoce en español–. Él es profesor del Departamento de Educación de la Universidad de La Rioja (UR), pero también es coordinador de la web theflippedclassroom.es, donde hay ya cerca de 600 experiencias de profesores de todas las materias y niveles educativos, con metodologías muy diversas y que están cambiando su forma de dar clase.

También el catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación en la Universidad de Navarra, Javier Tourón, dedica un amplio espacio en su blog (javiertouron.es) a explicar y analizar la clase invertida. Desde su punto de vista, “el término se utiliza para describir casi cualquier estructura de clases que ofrece vídeos pregrabados o podcasts seguidos de ejercicios en clase, de forma que los alumnos pueden visualizar varios vídeos de corta duración (de cinco a diez minutos), acompañados de actividades on line para que se produzca un feedback inmediato con el profesor, y este pueda después en clase aclarar los puntos de confusión”.

Constituye, por tanto, un buen marco para la innovación docente, y el objetivo fundamental es sacar el máximo partido del tiempo que los alumnos están en el aula, trasladando fuera de clase algunas actividades y contenidos que habitualmente se hacen dentro.

 

Intercambio de papeles

El alumno, de esta forma, puede volver a visualizar en los vídeos aquellos fragmentos en los que ha encontrado alguna duda para después preguntar en clase. Y los profesores, además de aclarar esas dudas, pueden convertir la clase en un debate o un espacio donde los alumnos creen, colaboren y pongan en práctica aquello que han aprendido fuera del aula. Es, por tanto, un modelo pedagógico en el que la típica clase y la tarea para casa intercambian su papel: los docentes tienen más tiempo en el aula para trabajar con cada alumno, conocer mejor sus necesidades y sus avances; y los alumnos, por su parte, tienen la oportunidad de hacer preguntas y resolver los problemas en presencia del profesor, de modo que se favorece la creación de un ambiente de aprendizaje colaborativo.

Carmen González Franco, coordinadora TIC y jefa de Estudios de Bachillerato del Colegio marista “Champagnat” de Salamanca, destaca la idea de que “el alumno desarrolle su aprendizaje desde el pensamiento crítico y enfrentándose a problemas complejos”. Con la clase invertida, son los alumnos los que llevan el peso de la clase, dirigiendo ellos mismos los debates y las prácticas con la guía de los docentes. La profesora también subraya la importancia de que “los alumnos busquen sus propias soluciones a los problemas que se les plantean a través del aprendizaje colaborativo en clase y puedan hacerse preguntas que vayan más allá de lo que está establecido inicialmente en el currículum”.

Pero, sin duda, es el profesor el que, con su trabajo, va a conseguir que este modelo flipped tenga éxito. En primer lugar, tiene que conocer todos los recursos y herramientas que pueden servirle para preparar sus flipped classrooms. En la web del profesor Raúl Santiago theflippedclassroom.es encontramos muchos programas y aplicaciones que pueden ser muy útiles para preparar las clases.

Tourón advierte de que la clase invertida “requiere una cuidadosa preparación e implica un trabajo adicional y nuevas habilidades por parte del profesor, que pueden suavizarse introduciendo el modelo lentamente”. El profesor de la Universidad de Navarra destaca “el cambio de rol de los docentes, que renuncian a su posición al frente de la clase a favor de una contribución más colaborativa en el proceso de enseñanza”. Para Raúl Santiago, “es muy importante que el profesor haga que la tarea sea relevante”. Según el profesor de la UR, “no se trata solo de que el alumno visualice, sino de que el vídeo tiene que enriquecerse con preguntas que le obliguen a pensar, a analizar algunas cosas, a contestar y a tener una actitud activa”.

 

Detectar antes los problemas

De esta forma, si el profesor diseña bien la actividad, va a poder detectar antes de llegar a clase cuáles son las dificultades que han tenido los alumnos a la hora de afrontar el contenido, porque va a obtener esa información gracias a la tecnologías. En ese momento, el profesor ya puede diseñar la actividad que va a realizar en clase en función de esa evaluación previa: si va a trabajar con todos los alumnos, si se va a centrar en los que presentan más dificultades, si va a trabajar por pares o por grupos…

En este sentido, Raúl Santiago advierte de que “al modelo flipped se le saca todo el partido a través de las metodologías activas, que además utilizan sistemas que últimamente están pegando mucho, como la gamificación y el uso de dispositivos móviles”. La combinación de esas tecnologías emergentes, de esas metodologías inductivas, de estos modelos pedagógicos innovadores, de nuevos sistemas de evaluación, es lo que realmente hace que sea efectivo.

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