octubre 20, 2017

Javier Santaolalla: “El ‘real influencer’ lleva la Educación más allá del aula y la convierte en una comunicación y aprendizaje continuos”

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Javier Santaolalla es ingeniero, doctor en Física de partículas, antiguo investigador del CERN (siglas en inglés de la Organización Europea para la Investigación Nuclear) y todo un experto en hacer de la ciencia una materia divertida. Prueba de ello son los canales de divulgación científica en los que colabora: Big Van Ciencia, Telecienciario y Date un Voltio. Javier fue uno de los participantes en la campaña #realinfluencers, donde mostró la necesidad de despertar el interés y la curiosidad científica de los alumnos.

¿Qué características debe reunir un real influencer?

Hoy con el término influencer nos referemos a aquella persona que tiene una repercusión mediática suficiente como para poder cambiar los hábitos o la forma en que las personas llevan su día a día. En ese sentido, el influencer tiene un gran número de seguidores para conseguir ese objetivo. A mí no me gusta diferenciar entre buenos y malos influencers, pero sí es cierto que dentro de la campaña #realinfluencers se intenta buscar a aquellas personas que intentan hacer una sociedad mejor a través de su influencia y su repercusión social en la Educación o la cultura.

Desde el punto de vista educativo, ¿qué tiene un docente influencer que lo diferencie de los no influencers?

Un real influencer es aquel profesor que tiene suficiente implicación en clase para que la Educación traspase las barreras del aula y llegue más allá, convirtiéndose en un estilo de vida, porque la realidad es que la Educación es un proceso muy complejo que va más allá de las horas lectivas de un profesor. Aquel profesor que consigue implicarse a ese nivel, que hace que los alumnos vivan el conocimiento y el aprendizaje como algo continuo y que traspasa las dimensiones de la escuela, ese profesor es un real influencer.

 ¿Realmente es algo complejo?

Es muy complicado por muchas razones, y aquí a mí siempre me gusta reconocer el trabajo de los profesores. Están muy limitados por aspectos económicos, por el apoyo que reciben a nivel presupuestario y por el papel que juegan los padres dentro del mundo educativo. Además, suelen tener grupos de alumnos muy grandes donde apenas disponen de capacidad para sortear las dificultades del currículum. Al final son un colectivo muy castigado, con unas condiciones laborales no suficientemente reconocidas. Por eso es una labor muy compleja que requiere un esfuerzo que va más allá del propio horario laboral.

Además de esas dificultades, ¿qué tiene que cambiar en la actitud de un docente para que se produzca una buena transmisión de conocimientos?

En clase hay que abandonar el discurso unidireccional donde el profesor es el único que transfiere conocimiento a sus alumnos, y tiene que convertirse en un espacio más circular, donde alumnos y profesor forman un equipo y entre todos intentan aprender en torno a una búsqueda común. De esta forma, el conocimiento se va reciclando continuamente.

¿Cómo se gestiona desde la docencia que la fuente de conocimiento esté por todas partes?

Hay muchas formas de hacerlo. La realidad es que no se puede ver como algo negativo. Vivimos en un mundo que ha cambiado muchísimo, donde la información está por todas partes, y creo que constituye un proceso importante de aprendizaje el hecho de tener que encontrar esa información, distribuirla y manejarla. En ese sentido, el profesor no solo debe utilizar la información como fuente para el conocimiento, sino como un mecanismo de aprendizaje. La búsqueda de información forma parte también del desarrollo de un estudiante. Ya no solo tiene que aprender conceptos, sino que tiene que saber cómo encontrarlos, cómo filtrarlos y cómo saber qué información es válida y cuál no. Es, por tanto, una herramienta muy útil que además tiene que ser un gran apoyo a la hora de enseñar en el aula.

¿Cómo se pueden utilizar internet y la redes sociales a nivel educativo, según tu propia experiencia personal?

Como te decía anteriormente, la Educación del real influencer va más allá del aula y no consiste solo en las horas lectivas semanales, sino en una comunicación y un aprendizaje continuos; y a esto pueden ayudar mucho las redes sociales elaborando proyectos e intentando hacer que los alumnos se impliquen en la asignatura. Las redes sociales dan un apoyo muy grande para conseguir que profesores y alumnos estén conectados y formen parte de un equipo. Yo he visto cómo profesores usan las redes de forma muy exitosa, y se consigue a base de implicar a los alumnos para que se den cuenta de que ellos mismos son guías de su propio aprendizaje.

¿De qué forma son útiles tus propios vídeos para la docencia?

Los vídeos se pueden usar de muchas maneras. Muchos profesores los utilizan para arrancar la clase. A veces, el tema de los vídeos no forma parte del currículum pero es un contenido dinámico, ameno y a los alumnos les gusta mucho porque, de alguna forma, rompe con la monotonía de la clase. Otro aspecto importante consiste en implicar a los alumnos para que ellos desarrollen vídeos. Al final, las nuevas generaciones controlan el formato vídeo porque lo están utilizando a diario.

Cuando lo usan en clase, los profesores se llevan una gran sopresa con alumnos que nunca participan y que, de repente, se convierten en líderes. Creo que es una forma muy interesante de romper ciertas dinámicas pasivas que a veces se establecen en las aulas. De esta forma, muchos alumnos se redefinen y encuentran un nuevo perfil que mostrar. Yo he visto transformaciones muy bonitas cuando se le da al alumno el poder de la clase.

¿Crees que son fundamentales las nuevas tecnologías o se puede enseñar sin ellas?

Lo realmente importante es la implicación del profesor y la conexión de éste con sus alumnos. Se puede hacer de mil maneras. Las tecnologías ofrecen nuevas herramientas, en muchos casos muy útiles, pero en general yo creo que la buena clase es aquella en la que el alumno siente que es partícipe, que tiene voz y que tiene motivación hacia la dinámica de la clase, y eso se puede conseguir con o sin tecnología.

¿Cómo te imaginas la clase del futuro?

Una clase más abierta, más individualizada, donde el profesor pueda trabajar uno a uno con cada alumno. Una clase donde haya muchos más estímulos, que sea abierta, que se puedan compartir experiencias fuera del aula. Una clase más interdisciplinar, donde las asignaturas no sean compartimentos estancos, sino que tengan continuidad. Ojalá se pueda tener un aula circular donde alumnos y profesores conecten y compartan, y no se vea al profesor como enemigo sino como compañero.

Por Adrián Arcos

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