octubre 18, 2017

El impacto del aprendizaje cooperativo sobre el pensamiento

15-09-30David y Roger Johnson

En un ejercicio de categorización y recuperación de datos, se pidió a alumnos de 1º de Primaria que memorizaran 12 sustantivos y completaran distintas tareas. Los 12 sustantivos aparecían en orden aleatorio, y los estudiantes tenían que (a) ordenarlos con sentido y (b) memorizar las palabras. Tres nombres eran frutas; tres, animales; tres, prendas de vestir; y tres, juguetes. Ocho de nueve grupos cooperativos descubrieron y utilizaron las cuatro categorías. Por el contrario, solo un alumno que actuó en condiciones competitivas e individualistas lo logró. El resto de alumnos que trabajaron bajo dichas condiciones, incluso aquellos con mejor rendimiento, fracasó en la estrategia de búsqueda de categorías.

Esto es solo un ejemplo del poder del aprendizaje cooperativo sobre el pensamiento crítico y creativo, y el razonamiento de alto nivel (Johnson, Johnson & Holubec, 2007). Más allá de promover un rendimiento más alto y una mayor capacidad de retentiva que el aprendizaje competitivo e individualista, el aprendizaje cooperativo tiende a resultar en el uso de estrategias de razonamiento de mayor calidad, la generación de nuevas ideas y soluciones (por ejemplo, lo que en ingeniería se conoce como “ganancia de proceso”) y la transferencia de lo aprendido en el seno del grupo a otras situaciones distintas.

Un buen número de estudios sobre tareas que pueden ser resueltas utilizando estrategias de razonamiento altas o bajas confirman que los alumnos que trabajan de manera cooperativa descubren y utilizan con mayor frecuencia las primeras. Además, varias investigaciones sobre las teorías de desarrollo cognitivo de Piaget y de desarrollo moral de Kohlberg indican que la transición al razonamiento moral y cognitivo de alto nivel ocurre más frecuentemente en experiencias cooperativas que en aquellas organizadas según criterios competitivos o individualistas. Más aún, los experimentos sobre controversia constructiva (una forma de aprendizaje cooperativo en la que se utilizan argumentos para desarrollar, clarificar y elaborar el razonamiento del alumno) demuestran que, en comparación con la búsqueda de acuerdo, el debate y los esfuerzos individualistas, la controversia tiende a generar con mayor frecuencia (a) enfoques creativos sobre los temas tratados y (b) ejercicios de síntesis que combinan diferentes perspectivas (Johnson & Johnson, 2007). La controversia mejora la calidad de las ideas y aumenta su originalidad. También fomenta el uso de estrategias más variadas e incrementa la cantidad de soluciones creativas, imaginativas y novedosas.

Existen varias razones por las que el aprendizaje cooperativo promueve el pensamiento crítico y creativo, así como el razonamiento cognitivo y metacognitivo de alto nivel.

En primer lugar, el material que aprendemos para ser enseñado a otros cooperadores suele ser asimilado, con mayor frecuencia que cuando lo aprendemos solo para nuestro propio uso, sirviéndonos de estrategias de razonamiento de alto nivel.

En segundo lugar, la discusión en el seno de los grupos de aprendizaje cooperativo es territorio fértil para los resúmenes orales, la explicación y la elaboración de lo que uno sabe, al tiempo que mejora la capacidad de resumir y parafrasear el conocimiento y la perspectiva del otro. Todo ello resulta muy provechoso para el almacenamiento de información en la memoria propia y la retentiva a largo plazo de esa información.

En tercer lugar, los grupos de aprendizaje cooperativo se nutren de la heterogeneidad entre sus miembros. Mientras los estudiantes se adaptan a las diferentes estrategias y enfoques de cada uno al abordar una tarea específica, se está estimulando el pensamiento divergente y creativo.

En cuarto lugar, se sabe que las experiencias cooperativas promueven, durante el aprendizaje, perspectivas más amplias que las experiencias competitivas o individualistas, lo que resulta en una mejor comprensión y retención del razonamiento y la información que nos transmite el otro.

En quinto lugar, los grupos de aprendizaje cooperativo suelen generar una considerable monitorización entre iguales, así como dinámicas de regulación y continuos procesos personalizados de retroalimentación sobre el razonamiento y el pensamiento de los alumnos. Los alumnos que trabajan solos tienden a encontrar mayores dificultades a la hora de monitorizar su propia actividad cognitiva.

Escrito por David W. Johnson y Roger T. Johnson, Universidad de Minnesota.

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